viernes, 3 de febrero de 2012

APRENDER SIN ESPERARLO
De todas las clases de plástica que hemos realizado este semestre, la que más me ha aportado, sorprendido y gustado fue la última  por diversas razones.
Una de ellas y para mí la más importante es porque a través de José, un compañero de clase,  he aprendido a conocerlo mejor ya que con él tengo una relación muy buena pero no tenemos casi nada en común, somos como el agua y el aceite, no tenemos los mismos gustos, ni temas de conversación, solo los que se refieren a la universidad.
Otra razón, y otra vez gracias José fue porque a mí siempre me ha gustado mucho el teatro, pero no iba más allá del convencional, un escenario y distintos personajes. José me enseñó que sin decir nada o sin hacer ninguna acción ya se cuenta una historia, fue fascinante.
Por eso, tenemos que ir con cuidado cuando opinamos sobre las personas o las juzgamos antes de conocerlas, ya que el día menos pensado, como me ha pasado a mí, nos pueden sorprender y aportarnos conocimientos nuevos.


LAS TEMPERAS: MUCHO MÁS QUE UNA TÉCNICA PARA DIBUJAR
La actividad que más me ha gustado que hemos hecho ha sido dibujar con temperas. Hace unos años, en mi época en el instituto,  esto no lo hubiera dicho ya que me acuerdo que dibujando con ellas era un desastre porque me costaba mucho pintar con pincel, me ponía nerviosísima y llegaba a casa yo más pintada que el papel.
Ahora lo he vuelto a intentar y para nada me ha parecido difícil, mientras iba pintando me ido concentrando más en mi dibujo y en lo que estaba haciendo, y cada vez me alejaba más del exterior, sentía como mi cabeza se iba relajando, era una sensación muy agradable en un mundo en que solo existía yo.
Por esto, esta actividad no solo a significado tener otra oportunidad de intentar dibujar con temperas y darme cuenta que si uno quiere puede, sino que también he descubierto un modo de relajación que me hace sentir muy bien. 

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